Pages Navigation Menu

Hablar, leer, escribir

Borges y el insomnio

Borges y el insomnio

Me gusta pensar en el Borges de los 80 en calzoncillos. Me gusta imaginarlo en la cama, con los ojos muy abiertos.  A veces, digo, lo veo allí, enredado entre las sábanas, empapado en sudor mientras cuenta y cuenta ovejitas. Nuestro Borges que ya está desesperado, que escucha las campanas sin llegar al dulce sueño. Y es que es una putada el insomnio para Borges, lo ha sido siempre pero ahora, a la vejez, aquello se revela como una verdad horrible y yo lo sigo viendo, lo observo dando golpes al reloj, rezando y rezando a que el alba llegue pronto. Las vueltas que da mi Borges humano por la cama, angelito, sin poder dormir con medio huevo que se sale del calzón y los sudores, que qué sudores los que sufre.  ¿Pero por qué está desesperado nuestro Borges? ¿Por qué el insomnio es tan fatal en su poesía? Dejémosle un momento, dejémosle allí, en su continuo aleteo, bajo el peso de sus parpados en esta noche aciaga y adentrémonos en su poética, indaguemos por qué la fatalidad acecha a nuestro bardo. Preguntemos a Ramona Lagos que ella sabe el por qué de esta agonía. ¿Ramona, estas ahí? Sí, dime.

Venga, Ramona, cuéntanos con esa gracia tuya sobre Borges y el insomnio. Hola, Antonio, mira, para empezar sería importante partir desde el principio, es decir, desde el momento en que sus poemas empiezan a reflejar la ruptura de la confianza en los dos ejes que  fundamentan la serenidad: la confianza en la capacidad iluminadora de las vivencias infantiles y la certeza en la habilidad de lograr el “poema” ¿Así, entre comillas? Efectivamente. Genial, continua, Ramona. Pues veras, en esta época se ha destruido la fe en la capacidad personal de acceder a la revelación poética, o por lo menos, su inminencia. Años después, en la década de los 80, Borges es ya un hombre anciano que se ve gastado por el tiempo, las vicisitudes, las decepciones, etecé, etecé, ahora juzga con implacable serenidad su propio destino poético. ¿Y esto es malo, Ramona? No tanto, pero este sentimiento se irá desarrollando a lo largo de su futura producción y en sus poemas encontraremos un total desasosiego producido por esta serie de factores que han ido cobrando protagonismo en su YO poético. ¿Te refieres a sus últimos poemarios? ¿A La Cifra y los Conjurados? Efectivamente. Pero Ramona, no nos vayamos por las ramas, yo te preguntaba por el insomnio, por qué es tan importante en Borges. No seas impaciente, Antoñito, que ya iba con aquello. Es más, cojamos un poema incluido en La Cifra, concretamente Dos formas del insomnio. Y aquí puedes estar contento, nene, pues voy directo a la materia.

borges (1)

En el poema encontramos dos definiciones del insomnio, la primera lo presenta como tal, es decir, la negación del sueño y la segunda, asemeja el insomnio a la propia existencia. ¿Qué bueno, verdad? Sí, es genial. Continua. Pues mira, el poema revela un estado de angustia e inseguridad. En el mundo poético de Borges el sueño implica la creación, la posibilidad de lograr nuevas realidades en el arte. El insomnio, por tanto, es la no creación; el debate interior ante una realidad desoladora y opresiva. Si te fijas, el poema, ante lo caótico, desbarajusta la concatenación, presenta una versificación libre, casi prosística, cargada de repeticiones y todo esto, en su conjunto, nos trasmite el caos, la angustia que produce el insomnio en el poeta. El poema, como digo, se divide en dos partes y esto le va a dar la simetría de dos espejos enfrentados. ¿Has dicho espejos? Los espejos también son importantes para él, ¿verdad? Efectivamente, ya dijo una vez: Los espejos nos reproducen sin recordarnos. Son los espejos fronteras de dos mundos como pueden ser la vigilia y el sueño, u otros como la vida y la muerte. Las apariencias del espejo se confunden con las del sueño permitiéndonos trasponer la realidad. Nos absuelven del tiempo y del espacio, pero al entrar en la vigilia, esta armonía se ve destrozada por dos espejos enfrentados que se reflejan el uno sobre el otro creando un sistema cerrado. ¿No te recuerda eso a la desesperación que genera el insomnio? Pues sí, tienes razón. Creo, Ramona, que fue Cioran quien dijo que los insomnes acaban convirtiéndose en teóricos del suicidio. Crees bien, amigo, Cioran dijo eso, pero permíteme que matice la oración. En el poema encontramos características propias del Nihilismo. Como dices, según Cioran, el sueño va a funcionar como ruptura, como fractura en lo que se tenía por seguro. En la vida de un individuo, la finalidad del sueño es simple: provoca una ruptura entre los periodos en vela, de conciencia, y permite al cuerpo reposar. Le entrega al hombre la posibilidad de evitar vivir como que toda su existencia no fuera más que un solo periodo ininterrumpido. El reposo nos permite olvidar el mundo y las cosas, pero también es un olvido del tiempo y de su principio demoníaco, algo que nos permite pensar en el concepto de Tiempo Negado de la metafísica idealista.

borges2

A ver, Ramona, explícame eso del tiempo negado que me he perdido. Está bien, escucha, la eternidad va a estar siempre por encima de todo tiempo. En ella, el presente se torna constantemente en pasado en el permanente fluir del tiempo. En el alma está el recuerdo del pasado y la espera de las cosas que vendrán. El presente, por tanto, no tiene duración porque en tan solo un instante se convertirá en pasado, pero el alma permite atención a las cosas presentes. Con esta base, tomada de San Agustín, se va construyendo la idea de tiempo negado, ya que al poder detenernos en el presente y luego acudir al pasado hace que el tiempo se desplace mediante un movimiento circular, no lineal, por tanto, hablamos de un tiempo eterno, inacabable. Esto lo conseguimos en los sueños al ser lugares donde el tiempo siempre es negado. El insomnio, por el contrario, impide esta posibilidad ya que el tiempo se convierte en un elemento lineal y en la vigilia, el tiempo siempre avanza hacia adelante. Entonces, si te he entendido, en el sueño, podemos recrearnos en el presente sin convertirlo inmediatamente en pasado, y de ahí podemos retroceder al pasado y de ahí, una vez más al presente otra vez ¿Te he entendido bien? Más o menos, Antonio. Borges es consciente de que el insomnio es la no creación, el paso del tiempo y sobre todo, una realidad existencial: el horror de ser y seguir siendo. El insomnio es también, por consiguiente, una forma de lucidez donde la noche en vela se convierte en un reflejo de la existencia humana, un reflejo donde ha sido negada la creación poética, el mundo de la biblioteca, ese mundo atemporal que nos permite viajar adelante y atrás, para estancarnos en un presente sin pasado, un presente que, como dije, avanza inquebrantable hacia la muerte. Esta lucidez también toma el lugar de la posibilidad de olvidar y de conducirse a través de la desesperación. Ya que en el sueño la memoria es selectiva, no lo recordamos todo mientras soñamos, sólo lo que el subconsciente selecciona. Esto depura la memoria. ¿No te suena a un cuento maravilloso de nuestro Borges, el de Funes el memorioso? Claro, el del tipo ese que tenía una memoria infinita, tan grande, que era incapaz de olvidar y acabo por destruirse. Efectivamente, Antonio, pues esa capacidad de depurar los pensamientos es lo que proporciona el sueño. Cómo me gusta hablar contigo, Ramona, siempre es un placer, pero tengo que dejarte porque está a punto de amanecer y he de comprobar cómo sigue Borges. El placer ha sido mío, hasta la próxima, Antonio. Volvamos de nuevo con Borges, volvamos a su cuarto donde lo dejamos apretándose los parpados, girando en la espiral de desesperación insomne. Pero un momento, Borges no está, se ha ido. ¿Acaso nunca estuvo ahí? No. Borges siempre estuvo, pero ya lo pillo, se ha fugado, ha conseguido dormir y ahora está en sus mundos del pasado y presente, en su realidad literaria donde el hombre da paso al poeta. Qué te vaya bien, Borges. Muchos dirán que has muerto, pero sé que, en realidad, un día dormiste y te quedaste para siempre en los sueños.

 

 

email

Antonio Pérez Abril

Técnico de laboratorio y filólogo hispánico. Lector la mayoría de veces, aprendiz de escritor las otras. Creo que la cultura debe permanecer en constante movimiento. Por ese motivo participo en esta página, un lugar donde compartir conocimiento y aprender está al alcance de todos. Salud.

Latest posts by Antonio Pérez Abril (see all)

2 Comments

  1. Precioso Antonio, qué bonita forma de hilar filosofía, poesía y sensibilidad, y de relatarlo con tan aparente facilidad. Enhorabuena, me ha gustado mucho.

    • Muchas gracias, Elia. Me alegra mucho que te haya gustado. Seguiremos trabajando para aportar cosillas a esta gran página.

      Un saludo.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hablar, leer y escribir hasta por los codos: literatura, lingüística, escritura, lengua, comunicación, español