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El silencio como signo lingüístico

El silencio como signo lingüístico

El silencio como signo lingüístico es una variable que ha de ser estudiada en función de los condicionantes semióticos en los que se inserta el propio lenguaje. De esta forma, el lenguaje humano, en la mayoría de sus manifestaciones, se materializa en elementos sígnicos a través de la semanticidad. El filósofo Charles S. Peirce estableció una clasificación de los signos en atención a la relación establecida entre la entidad perceptible y su significado. Es la siguiente:

Indicio: Se produce una relación natural entre la entidad perceptible y el significado que le añadimos. Dicha relación se produce por contigüidad física, mecánica o de causa-efecto. Es decir, si observamos humo el significado que le atribuiremos es la de algún agente en combustión o reacción por lo que el humo es un indicio de combustión.

Icono: Existe una semejanza entre la realidad perceptible y la realidad que pretende imitar o hacer referencia a la anterior. Los dibujos, los planos o los mapas, entre muchos otros, entran dentro de la categoría de icono.

Símbolo: La relación que se establece entre los elementos sígnicos y los contenidos que representan es convencional y arbitraria, es decir, no está basada en la similitud y la contigüidad.

 

De esta forma, el signo lingüístico se incluye dentro de la categoría de los símbolos puesto que no existe ninguna relación externa o interna que asocie los sonidos de una palabra “casa” con la realidad a la que se refiere, es decir con el significado de “casa”. Las lenguas son por consiguiente sistemas simbólicos formados por signos lingüísticos.

El lingüista Ferdinand de Saussure (2008) fue quien realizó la caracterización más celebrada del signo lingüístico. Este signo se compone de dos elementos indisociables:

Significante: Es la imagen acústica, la representación sonora que asociamos a una palabra. Es decir, la representación de la forma del signo.

Significado: Es la representación mental o conceptual que se asocia alsignificante. Es decir, es la idea o concepto que asociamos a una palabra cuando la escuchamos.

 

¿Dónde podemos incluir, entonces, el silencio dentro del sistema sígnico? Tal y como nos dice Grijelmo (2012: 74): «en un sistema de signos, el silencio constituye un signo más. Por tanto, toma el papel de significante». Vamos a explicar esta afirmación, el silencio es un significante más dentro de un sistema de signos en tanto en cuanto implica la ausencia del resto de significantes, es decir, la ausencia de signos se convierte en un signo más, así, si en una central nuclear establecen un sistema de alarmas mediante emisiones sonoras de distinta gradación en función de la gravedad de la alerta, cada una de esas emisiones conforma un signo puesto que todas nos indicarán un grado de riesgo diferente, pero, a su vez, la no emisión de ninguna alarma se convierte también en un signo al indicar que no existe ningún riesgo.

Este ejemplo que acabamos de poner nos sirve también para determinar que el silencio adquiere un significado, en el caso anterior el de que no existe ningún riesgo. En efecto, el silencio significa, por lo que es a la vez significante y significado. Si buscamos las definiciones del diccionario de la RAE sobre el silencio, las significaciones ofrecidas por éste no atienden a su cualidad de signo. Por consiguiente, será a través de la figura del sentido que se obtiene en el uso que se realice del mismo, donde obtendremos la interpretación significativa del silencio, es decir, solo a través de su uso podremos obtener un significado.

Las lenguas en su propia configuración han creado figuras gramaticales en las que tiene cabida la expresión del silencio, para su localización enfocaremos nuestra mirada en la gramática y la retórica; en cambio, para abordar el sentido que obtiene el silencio en su empleo, se ha de  recurrir a la pragmática, que es la corriente lingüística que estudia dicho fenómeno.

Bibliografía: GRIJELMO, Alex (2012). La información del silencio. Cómo se miente contando hechos verdaderos. Santillana Ediciones Generales SL. Madrid.

PEIRCE, Charles Sanders (1839-1914), filósofo, lógico y científico estadounidense. Es considerado el fundador del pragmatismo y de la semiótica moderna. De la obra Collected Papers of Charles Sanders Peirce.

SAUSSURE, Ferdinand (2008 [1916]). Curso de lingüística general. Editorial Losada

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JM LUCAS CABALLERO

Mi amor por las letras, por decir, hacer y compartir son la excusa perfecta para justificar esta página web. Me encanta hablar, leer y escribir. Todo lo demás que te pueda contar de mí es pura literatura...
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