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Las funciones del lenguaje

Las funciones del lenguaje

Uno de los temas recurrentes en el discurso lingüístico y filosófico ha sido el de las funciones del lenguaje. En efecto, han sido numerosos los pensadores que se han cuestionado acerca de las funciones del lenguaje, esto es, ¿para qué sirve el lenguaje?

 Platón

El Crátilo de Platón es uno de los primeros textos en los que se realiza un planteamiento acerca de interrogantes tales como cuál es el origen del lenguaje o para qué sirve el lenguaje.  De esta forma, Platón, mediante el recurso estilístico de un diálogo entre Sócrates, Crátilo y Hermógenes, aborda un debate entre estos sobre la convencionalidad o la naturalidad de las palabras. En este diálogo vamos a encontrar una afirmación de Crátilo que se refiere al tema que nos atañe: 

Sócrates.- Pero dime a continuación todavía una cosa: ¿cuál es, para nosotros, la función que tienen los nombres y cuál decimos que es su hermoso resultado?

Crátilo.- Creo que enseñar, Sócrates. Y esto es muy simple: el que conoce los nombres, conoce también las cosas.

En el Crátilo se constatan elementos tan básicos como la complejidad del origen de las palabras y la naturaleza inherente a estas, así como la incapacidad, que a día de hoy persiste, de clarificar dicha cuestión. En cualquier caso, de la lectura del Crátilo se desprende que el lenguaje es una herramienta que sirve a una persona para decirle a otra algo sobre las cosas, «el que conoce los nombres conoce también las cosas». De este modo, para Platón el lenguaje es una herramienta para conocer y para comunicar. 

¿Sabías qué?

Borges en su poesía El Golem se refiere a la discusión platónica del Cratilo: Si, (como el griego afirma en el Crátilo) el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo.

 Bühler

En base a esta concepción de la lengua como herramienta, el lingüista y filósofo alemán, Karl Bühler, organizó el lenguaje como una triada de funciones en las que, según él, la comunicación se fundamentaba en tres planos:

         – El plano del emisor: Función expresiva

         – El plano del mensaje: Función representativa

         – El plano del receptor: Función apelativa

 Estos tres planos forman el esquema más simple de la comunicación:

 

Bühler, en su obra Teoría del lenguaje (estudiada por el filósofo Julian Marías, en el que nos basamos), desarrolló este planteamiento, donde, por encima de todo, la función primordial del lenguaje es la comunicación, y subordina a esta las subfunciones ya mencionadas:

Función representativa

Aquellos mensajes en lo que se trata fundamentalmente de expresar ideas, es decir, de establecer una relación entre el enunciado y las cosas de las cuales nos habla dicho mensaje.

Por ejemplo, en el mensaje “Las mujeres viven más años que los hombres”, se nos comunica un hecho con un contenido objetivo (es un dato comprobable de forma estadística). Por tanto, es una función que se refiere a la transmisión de mensajes de contenidos objetivos.

 

Función expresiva 

Aquellos mensajes en los que se reflejan los sentimientos y las apreciaciones subjetivas del emisor, es decir, relacionan al emisor con el mensaje y, en consecuencia, nos dice algo acerca de este.

Por ejemplo, en el mensaje “José Manuel es guapo”, tenemos un mensaje subjetivo, pues es un dato que depende de la percepción del emisor, no de una realidad demostrable (guiño). 

 

Función apelativa

Aquellos mensajes mediante los cuales se trata de provocar una conducta o una reacción determinada en el receptor. De este modo, se pone en relación al receptor con el mensaje.

Por ejemplo, si indicamos a alguien que cierre la puerta, el mensaje indica al receptor de este una acción objetiva que esperamos de él.

También nos indica Bühler que no existe una separación definida de estas funciones, de forma que cuando comunicamos algo en un mensaje pueden confluir todas en el mismo mensaje.

 

Jakobson

Cualquiera que se inicie en el estudio de las funciones del lenguaje, de forma invariable, ha de pasar por el modelo que estableció Jakobson sobre dicho tenor. El lingüista ruso, dentro de obra Ensayos de lingüística general (1975), incluyó un apartado en el que pretendía establecer un vínculo entre Lingüística y poética, que así es como se llama el artículo en cuestión. En este artículo, Jakobson, establece que la poética está intrínsecamente ligada a la lingüística en tanto en cuanto la poética, para él, es una de las funciones del lenguaje. En consecuencia, delimita cuales son estas funciones, puesto que «antes de analizar la función poética, tenemos que definir su lugar entre las demás funciones del lenguaje» (Jakobson: 352).

De este modo, parte del esquema de Bühler (E, M, R) para añadir tres factores al hecho discursivo. Es el célebre esquema:

Las funciones del lenguaje. Jakobson. Bühler

 

 

 

 

 

 

 

Así pues, si el mensaje está orientado hacia el contexto este hace referencia la función referencial, que también denomina denotativa o cognoscitiva. Esta función no habla de significado sino de sentido, esto es, cuando un mensaje se emite en un contexto dado, dicho contexto implica un significado en sí mismo como parte del mensaje. Es una función objetiva pues tiende a la información en sentido estricto. Equivale a la función representativa de Bühler. Esta función está presente en todos los actos comunicativos, y puede ser verificable en el sentido de que la relación que se establece entre el mensaje y el referente puede ser verificable. Es la función predominante en el discurso científico.

Ejemplo: Las personas con codependencia emocional tienen una gran necesidad de agradar a los demás.

 

Cuando el mensaje está orientado hacia el emisor se ve implicada la función emotiva (expresiva en Bühler) puesto que supone una expresión subjetiva del hablante respecto de lo que está diciendo. Esto es, habla de su estado emotivo y, en consecuencia, estamos ante una función esencialmente afectiva y subjetiva que exterioriza las actitudes, deseos, ánimos, sentimientos o voluntades del emisor. Las interjecciones son el elemento lingüístico más característico de esta función. Es la función predominante en el discurso amoroso.

 Ejemplo: ¡Ay! Qué afortunado soy de contar con vuestra amistad.

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La orientación hacia el oyente hace referencia a la función conativa (apelativa en Bühler). Está expresamente dirigida al destinatario, al que pretende moverlo en algún sentido, es decir, implica en el destinatario una llamada a la acción por parte del emisor. Es la función de mandato e interrogación. El emisor intenta influir en la conducta del destinatario. Su máxima expresión gramatical se encuentra en el vocativo y el imperativo. Es la función predominante en el discurso político o publicitario.

Ejemplo: Por favor, te ruego que me dejes tranquilo.

 

Por su parte, la función fática o de contacto, está orientada al canal de comunicación establecido entre destinador y destinatario.  La función que cumple es la de iniciar, mantener, interrumpir o finalizar una conversación, o simplemente comprobar que el canal comunicativo funciona. Puede depender tanto de factores físicos (si hablamos por teléfono y se corta la llamada) como de factores psicológicos (el desinterés en la conversación). Los saludos, las formulas de cortesía y las felicitaciones son los recursos más utilizados en esta clase de mensajes.

Ejemplo: ¡Hola!, sí, ¿me oyes? (Durante una conversación por teléfono).

 

Cuando el mensaje está orientado hacia el propio código de la lengua estamos hablando de la función metalingüística, esto es, a través de la lengua hablamos de la propia lengua. De este modo, el mensaje habla del propio lenguaje, aclara el mensaje.

Ejemplo: José Manuel es un nombre propio.

 

Para terminar con las funciones del lenguaje de Jakobson, nos queda la función que motivó el estudio del resto, es decir, la función poética, que se refiere al mensaje por el mensaje. En efecto, lo que interesa desde este punto de vista es la forma del mensaje. En consecuencia, se puede afirmar que es la función estética por naturaleza y la predominante en el discurso literario. Los elementos que emplea a través de los recursos estilísticos o retóricos son variados. Es la función a la que Jakobson dedicó un mayor análisis en su estudio. Su teoría ha dado pie a numerosos debates en el campo de la teoría literaria.

Ejemplo: Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.

 

Tal y como dice el lingüista ruso, «cada uno de estos seis factores determina una función diferente del lenguaje. Aunque distingamos seis aspectos básicos del lenguaje, nos sería sin embargo difícil hallar mensajes verbales que satisficieran una única función» (Jakobson: 353). Esto es, las funciones del lenguaje se presentan entremezcladas en los mensajes. Por tanto, es frecuente que, por ejemplo, en un texto publicitario podamos encontrarnos la función conativa y la función poética. Y así con cualquier tipo de discurso donde hallaremos,  de forma invariable, varias funciones en un mismo mensaje.

El modelo de Jakobson está considerado como el más completo en la comunicación lingüística. Gracias a él podemos percatarnos de que el lenguaje no sirve solo para comunicar sino que también mediante el lenguaje manipulamos, persuadimos, ordenamos, sancionamos, etc. No obstante, no ha estado exento de críticas como sucede con toda teoría que se precie.

Los actuales modelos pragmáticos y sociolingüísticos han aportado una nueva perspectiva para el estudio del lenguaje a través de los cuales el contexto se sitúa como un elemento intrínseco del lenguaje, unificando lengua-habla/competencia-actuación.

 

Bibliografía:

Jakobson, Roman (1975). Ensayos de lingüística general. Editorial Seix Barral S.A. Barcelona.

Marías Julian (1973). Karl Bühler y la teoría del lenguaje. Antropología metafísica,cap. 27 2ª ed. El Alción, Madrid, pp. 241 -243.

Platón. Crátilo. Recurso electrónico.

 

 

 

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JM LUCAS CABALLERO

Mi amor por las letras, por decir, hacer y compartir son la excusa perfecta para justificar esta página web. Me encanta hablar, leer y escribir. Todo lo demás que te pueda contar de mí es pura literatura...
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