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Hablar, leer, escribir

Descubriendo los géneros literarios

Descubriendo los géneros literarios

La preocupación por los géneros literarios de las obras que leemos no es nada nuevo. Quizá, en el fondo, su estudio simplemente sirva para que unos cuantos estudiosos se sientan satisfechos con su clasificación genérica o para que cuando asaltes tu librería o biblioteca favorita puedas descubrir las distintas formas que adopta la literatura al leer en sus estanterías los nombres de los géneros clave.

Como ya hemos dicho, desde Aristóteles y Platón, pasando por el licenciado Cascales o Goethe, hasta a autores más actuales, Genette o Claudio Guillén, han sentido la necesidad de escribir sobre cómo están escritas las obras. Esta necesidad la hemos llevado al aula de un cuarto curso de la ESO en el I.E.S. María Cegarra Salcedo de la pequeña ciudad de La Unión en Murcia. A continuación, te presento, lector, las reflexiones sobre los géneros que hacen un grupo de jóvenes españoles desde su aula. Estos alumnos, quizá, nunca aparezcan en un vídeo viral sobre el vasto conocimiento del alumnado español pero tienen mucho que decir y las herramientas para hacerlo.

IES María Cegarra  Salcedo de la Unión (Murcia)

IES María Cegarra Salcedo de la Unión (Murcia)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El primero de los géneros que se analizó en clase fue la lírica a través del texto de Antonio Machado “A José María Palacio” de su Campos de Castilla. 

  A JOSÉ MARÍA PALACIO

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!…

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra…

Baeza, 29 de abril de 1913

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Sobre este poema los alumnos dieron una definición de género lírico siendo este el género que se encarga de los temas más transcendentales del hombre (el tiempo, el amor, la vida, la muerte…), en verso o prosa y poniendo énfasis en la búsqueda de la musicalidad a través de las palabras, usando además recursos literarios como la metáfora y los tópicos de la tradición (en este caso podemos señalar el locus amoenus).

Los alumnos señalaron otra clasificación genérica que es la que responde a la modalidad epistolar. La modalidad la han estudiado a través del concepto de Claudio Guillén, es decir, la modalidad es el tema que vertebra y modifica al texto de cualquier género. Dentro de la modalidad, la clase justifica su elección señalando los elementos epistolares que modifican y configuran el poema como son el saludo inicial, la presencia de la fecha y la conversación durante el texto con la segunda persona representada en este caso a través de José María Palacio, amigo del poeta Machado.

El análisis de los siguientes géneros han sido realizados por los alumnos en pequeños grupos de tres o cuatro personas. Al igual que con la lírica, cada género ha ido precedido por un fragmento de una obra literaria significativa de cierta forma. Al presentar cada uno de los tres textos (no somos muchos en clase) diremos por qué son significativos.

La narrativa ha sido estudiada a través de un fragmento un tanto particular de literatura juvenil. Hemos seleccionado un fragmento de Los Juegos del hambre, libro significativo por su importancia actual a nivel juvenil y mediático. Los alumnos leyeron un fragmento del capítulo y analizaron sus características y las compararon con lo “normal” en la narrativa.

Un sinsajo emite un largo silbido bajo y se me llenan los ojos de lágrimas cuando aparece el aerodeslizador y se lleva a Cato. Ahora vendrán a por nosotros, y podremos irnos a casa.

Sin embargo, sigue sin haber respuesta.

-¿A qué están esperando? -pregunta Peeta débilmente.

Entre la pérdida del torniquete y el esfuerzo que nos había supuesto llegar al lago, se le había abierto la herida.

-No lo sé.

No sé a qué se deberá el retraso, pero no soporto seguir viéndolo perder sangre. Me levanto para buscar un palo, pero encuentro rápidamente la flecha que rebotó en la armadura de Cato; servirá tan bien como la otra flecha. Cuando voy a cogerla, la voz de Claudius Templesmith retumba en el estadio.

-Saludos, finalistas de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre. La última modificación de las normas se ha revocado. Después de examinar con más detenimiento el reglamento, se ha llegado a la conclusión de que sólo puede permitirse un ganador. Buena suerte y que la suerte esté siempre de vuestra parte.

Un pequeño estallido de estática y se acabó. Me quedo mirando a Peeta con cara de incredulidad hasta que asimilo la verdad: nunca han tenido intención de dejarnos vivir a los dos. Los Vigilantes lo han planeado todo para garantizar el final más dramático de la historia, y nosotros, como idiotas, nos lo hemos tragado.

-Si te paras a pensarlo, no es tan sorprendente -dice Peeta en voz baja.

Lo observo ponerse en pie a duras penas. Se mueve hacia mí, como a cámara lenta, sacándose el cuchillo del cinturón… Antes de ser consciente de lo que hago, tengo el arco cargado y apuntándole al corazón. Arquea las cejas y veo que su mano ya estaba camino de tirar el cuchillo al lago. Suelto las armas y doy un paso atrás, con la cara ardiendo de vergüenza.

-No -me detiene–, hazlo.

Peeta se acerca cojeando y me pone las armas de nuevo en las manos.

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Los alumnos introducen este fragmento en el género narrativo por ser una historia contada por un narrador. Además, nos dan las claves del género narrativo: es necesario un narrador que narre una acción que le ocurren a unos personajes. Normalmente el narrador narra usando el tiempo pasado pero los alumnos señalan que en el caso de esta narración se usa el presente. Además, sobre el narrador, señalan que está en primera persona y que no es omnisciente, es decir, no sabe todo lo que piensan el resto de personajes. Los alumnos conocen además los narradores en tercera persona, que son más habituales, y la capacidad de este para ser omnisciente.Otra de las características de la narrativa que los alumnos han señalado ha sido la coexistencia de varios tipos de escritura en el texto; tenemos narración, descripción y diálogo.

Para acercarse al teatro, los alumnos han leído y analizado un fragmento de Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Este autor es significativo para ellos porque lo han estudiado y su obra les ha gustado.

ESCENA CUARTA

Noche. MÁXIMO ESTRELLA y DON LATINO DE HISPALIS tambalean asidos del brazo por una calle enarenada y solitaria. Faroles rotos, cerradas todas, ventanas y puertas. En la llama de los faroles un igual temblor verde y macilento. La luna sobre el alero de las casas, partiendo la calle por medio. De tarde en tarde, el asfalto sonoro. Un trote épico. Soldados Romanos. Sombras de Guardias: Se extingue el eco de la patrulla. La Buñolería Modernista entreabre su puerta, y una banda de luz parte la acera. MAX y DON LATINO, borrachos lunáticos, filósofos peripatéticos, bajo la línea luminosa de los faroles, caminan y tambalean.

MAX: ¿Dónde estamos?

DON LATINO: Esta calle no tiene letrero.

MAX: Yo voy pisando vidrios rotos.

DON LATINO: No ha hecho mala cachiza el honrado pueblo.

MAX: ¿Qué rumbo consagramos?

DON LATINO: Déjate guiar.

MAX: Condúceme a casa.

DON LATINO: Tenemos abierta La Buñolería Modernista.

MAX: De rodar y beber estoy muerto.

DON LATINO: Un café de recuelo te integra.

MAX: Hace frío, Latino.

DON LATINO: ¡Corre un cierto gris!…

MAX: Préstame tu macferlán.

DON LATINO: ¡Te ha dado el delirio poético!

MAX: ¡Me quedé sin capa, sin dinero y sin lotería!

DON LATINO: Aquí hacemos la captura de la niña Pisa-Bien.

LA NIÑA PISA-BIEN, despintada, pingona, marchita, se materializa bajo un farol con su pregón de golfa madrileña.

LA PISA-BIEN: ¡5775! ¡El número de la suerte! ¡Mañana sale! ¡Lo vendo! ¡Lo vendo! ¡5775!

Representación teatral de Luces de Bohemia

Representación teatral de Luces de Bohemia

Quizá el teatro haya sido el género que los alumnos han reconocido con más facilidad. De él dicen que es el género en el que el texto está pensado para su representación por eso no hay narrador sino que existe la voz del autor que se manifiesta para dar direcciones sobre las escenas, además, se señala el nombre de cada personaje cuando este interviene, característica que lo distingue de los diálogos de la narrativa. Otra característica señalada ha sido el uso de didascalias y acotaciones. Los alumnos definen didascalia como lo que el autor usa para decir cómo deben ir los personajes y el escenario mientras que las acotaciones nos dan información sobre los movimientos de los personajes, sus acciones o los elementos del escenario no señalados en las didascalias. Sobre las acotaciones, señalan además que pueden ser explícitas, cuando aparecen en el texto entre paréntesis (cosa que aquí no ocurre) o implícitas cuando es a través de un personaje que sabemos que debe haber algo en el escenario. Un ejemplo es en la frase final de este fragmento de Valle-Inclán; la Pisa-Bien debe llevar cupones puesto que está vendiéndolos.

Una vez definida la triada de los géneros literarios, hemos hecho que los alumnos vuelvan sobre el concepto de modo literariomodalidad. Para ello, un grupo de alumnos ha definido el modo parodia. ¿Y qué mejor para analizar la parodia que la novela más conocida de la literatura española? Sí, les hemos dado El Quijote, y para ser mas específicos, la aventura clave, conocida por todos y que aparece a continuación.

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras6: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

—¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?

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Narrativa ha sido el género que los alumnos le han asignado a este texto, pero han analizado las características que lo convierten en parodia y, por lo tanto, las características de esta última. Lo primero que han hecho ha sido dar una definición basta del concepto: Parodia es un texto copiado de otro cuya finalidad es reírse del original. De este modo, y sin saberlo, los alumnos están haciendo referencia a que la parodia usa como arma la hipertextualida formulada por Genette en cuanto a que el texto de Cervantes (hipertexto) nace de la fuente de los libros de caballerías (hipotexto).

Para dar algunas claves del humor y de la forma de distorsión de la parodia, los alumnos han relacionado figuras de la obra cervantina con sus hipotextos:

  • Don Quijote es un hombre de casi 50 años, enclenque y con mucha fantasía mientras que los caballeros medievales eran apuestos jóvenes.
  • Dulcinea, la amada de don Quijote es una labradora fea en comparación con las bellezas que pueblan las novelas de caballeros.
  • Sancho: Es un escudero gordo que en realidad solo acompaña a su amo al principio por intereses económicos mientras que el resto de escuderos de la tradición lo hacen por gloria.
  • Rocinante: Los caballos de las novelas y de los héroes como Bucéfalo o Babieca, son sanos y atléticos mientras que el rocín paródico es huesudo y enfermizo.
  • Los gigantes: El último punto de parodia que encontramos en este texto está en la confusión de gigantes con molinos y de la batalla que el caballero pierde contra ellos.

Como podemos ver, los alumnos han sido capaces de analizar los fragmentos y ponerlos en relación con sus conocimientos anteriores, de esta forma nos han podido otorgar esta clasificación genérica que nos puede sacar de dudas a más de uno.

Para cerrar la entrada, solo me queda presentar a los estudiantes que son los verdaderos autores de este artículo, la clase de 4.º A, yo soy simplemente un copista.

  • Mónica Carrasco Sánchez
  • Ainhoa Cortés Armero
  • Fatima El Malehy
  • Matías García González
  • Manuela García Madrid
  • Cristina González Ortiz
  • Alba María González Siles
  • Noelia Martínez Gil
  • Cynthia Méndez García
  • Juan Pablo Montoro Mouzo
  • Zaida Pleguezuelos Peñalver
  • Pepi Solano Aznar
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David García Davila

David García Davila

Filólogo y docente, de momento. La literatura tiene mucho que contarnos y necesita voces para hacerse oír.
David García Davila

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